| Título : | La sangre es un hechizo transitorio ; Cántigas de los naufragios | | Tipo de documento: | texto impreso | | Autores: | Gonzalo HERNANDEZ SANJORGE (autor) | | Mención de edición: | 1a. ed. | | Lugar-Editorial-Fecha: | Montevideo : GINKGO, 2025 | | Descripción física: | 63, 84 p. | | ISBN: | 978-9915-9818-1-9 | | Nota general: | Obras publicadas juntas, formato en espejo, con paginación independiente.
Ilustración de tapa: Verónica Alves. | | Idioma de publicación : | Español | | Ubicación: | U861.44 H557s | | Temas: | HERNANDEZ SANJORGE, GONZALO - SEMBLANZA POESIA URUGUAYA
| | Contenido: | El monstruo marino.
Falta.
Regalos y destemplanzas.
Desmiénteme.
Un blanco demasiado fácil.
Rompo en estelas verdes.
El regreso.
Murmuraciones.
Pregunta.
Adioses.
Vértigos y dudas.
No hay pájaro que no presienta.
Semejanza.
Geriones y querubines.
Artilugio de encantamiento.
En espera del viento.
Desvelo.
En respuesta.
Despedida.
Pozos profundos.
Acróbatas y nogales.
Las canciones en latín.
Hacia el complicado renegar de la noche.
La noche del fuego eterno.
¡Qué traspié!
Blasfemia.
Bostezo soledades.
¡Haberse visto!
Quisiera enamorarte.
Demasiado a la vez.
Materia fugaz.
Dos amantes después de largos naufragios.
Herejía existencial.
Desmemoria.
El miedo renacido.
El grito y el relámpago.
De andares.
Cada cual.
Reconstrucción.
Regreso con piedras.
Una muchacha pasó entre el desorden del día...
Grismente las bocas se desmigajan en humo...
La lluvia cae sobre la calle...
Todos los días que he vivido...
Me sobrepongo a mí por las mañanas,...
Tu mirada se adhiere a mis ojos,...
Carezco de la constancia de la noche,…
Entre péndulos de ilegible ritmo…
No soy quién…
La mirada sobre las manzanas,…
Ella tiene un cuerpo como una huella,…
Un fragmento de tu gesto…
Una cae a punta de cajones sobre la oscuridad…
Imperturbable se pasea el día…
Como violinistas maniatados con corbatas…
Los muebles son proclives al silencio…
La mujer entra a comprar guantes,…
Es verano y el sol no acepta miradas…
Me entregó una flor, me la dio roja…
“¿Me amarías hasta el fondo del mar?”, preguntas…
Buscaba una luz irremediable…
Con la tensión de la incertidumbre…
Así de colmillos son los días de la inocencia…
Tendida como una fruta extensa…
La caricia como un tazón de avena…
En la noche espectral…
La plaza permanece adormecida…
En sus laberintos deambulaba…
No hay nada,…
Por la quebrantable transparencia de la ventana…
Ella me miraba,…
Encadenados a la noche, al alcohol,…
Es falso que todo sea cierto…
“No nos queda nada del paraíso,…
Como una pierna, como una chispa,…
Una maleta golpea sobre el alba…
El mundo es tan inmenso…
De improviso y sin tregua…
Le cuelgan las manos…
Me tiran de los cabellos…
De todos los costados sangra una duda…
Mi gato me mira…
Los muertos galopan como balaceras,…
La mano cruzó la habitación…
Inmóvil el celeste inabarcable…
La joven duerme y sueña…
La tarde se derrama lentamente…
Las arcaicas máquinas de escribir…
Estuvo a punto de ser un lobo…
En los vértices de la oscuridad…
Por lo bajo del nombre se les derramaba el cielo…
El viento se despliega sobre el patio,…
Hablaban retumbándose los ojos…
Se desdijo de su cotidiana presencia…
Pasan los rostros como ferrocarriles,…
Lo cotidiano se tambaleaba y se retorcía…
Era sencillo, solo eso…
La distancia se refugia en la espuma…
Si tuviera tu beso… pienso,…
En los pliegues de la madrugada…
Ni un sonido, ni una mancha,…
Rodeado de mí…
Los ladridos se entrometen con la luna…
Los formularios ajustados sobre el pecho,…
Duermo rodeado de cadáveres,
Llueve el olor a carne,…
La joven llora,…
Los relojes entreabren la tarde,…
Endiabladamente como un manojo inquieto…
En un patio la mirada de una mujer,…
Tu sonrisa fluye indoblegadamente…
El mundo es extenso como una montaña,…
Hay veces que el perfume de los jardines…
Encallo en hoteles baratos,…
Se le quedan los ojos sobre algún mueble…
Al alba regresan pesadamente…
Un ojo…
Esta lluvia parece haber sido hecha… |
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